En las comunidades de Las Pozas, La Conchita y El Aguacate, en la región huasteca potosina, el agua entubada dejó de llegar a mediados de enero. Cuatro meses después, las familias siguen cargando cubetas desde manantiales y arroyos que cada semana se secan un poco más.
Doña Elvira Reyes, de El Aguacate, cuenta que para lavar la ropa tiene que caminar cuarenta minutos hasta un ojo de agua que comparten con otras tres familias. «Antes había agua en la llave dos horas diarias. Ahora ni una gota, y el pipero cobra 350 pesos por un tinaco.»
La promesa que no llega
El ayuntamiento anunció en enero una inversión para tender 2.8 kilómetros de tubería nueva que conectaría con el manantial de El Saucito. La obra, presupuestada en 1.4 millones de pesos, sigue sin iniciar. En la cabecera municipal señalan retrasos con el contratista; en las comunidades, simplemente ya no esperan nada.
La Comisión Estatal del Agua confirma que el gasto del manantial que abastecía a la zona bajó 62% respecto a 2024, atribuido a la disminución de lluvias en la sierra. Especialistas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí advierten que este patrón se repetirá año con año si no se protegen las zonas de recarga.
Mientras tanto, en las casas de Las Pozas las cubetas se acomodan en filas junto a la puerta. «El agua es lo primero que buscamos al despertar y lo último que pensamos antes de dormir», dice Elvira.