La milpa de temporal resiste: productores de Aquismón apuestan por semillas criollas

En la microrregión de Tamapatz, municipio de Aquismón, cuarenta familias campesinas forman la red «Milpa Viva», una iniciativa que rescata semillas criollas de maíz, frijol, calabaza y chile piquín adaptadas al clima de la sierra.

«El maíz híbrido es bonito en la foto, pero no aguanta dos semanas sin agua. El criollo sí aguanta, y el que sobra lo guardamos para el próximo ciclo», explica Don Eusebio Maldonado, fundador de la red. En su banco de semillas custodia variedades heredadas de su bisabuela.

Intercambio como método

Cada marzo, los socios de Milpa Viva se reúnen en el atrio de la iglesia de Tamapatz para intercambiar bolsas de semillas. Es un sistema sin dinero: quien lleva aporta, quien necesita recibe. La regla es devolver después de la cosecha al menos la misma cantidad de lo que se tomó.

La iniciativa cuenta con acompañamiento técnico del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la UNAM, que ha documentado 14 variedades locales de maíz en riesgo de perderse. Según sus estudios, las variedades criollas producen 18% menos por hectárea en años buenos, pero 40% más en años secos.

«La milpa no es solo maíz. Es frijol trepador, calabaza, quelites. Si pierdes una pieza, se cae todo el sistema.»

Doña Amalia, productora de El Manguito