Reforestación comunitaria en Xichú recupera 180 hectáreas de encinar

En los terrenos altos del ejido La Soledad, municipio de Xichú, Guanajuato —en la frontera con la sierra potosina—, 38 mujeres y sus familias han reforestado 180 hectáreas con encino blanco y encino colorado, especies nativas que habían desaparecido de la zona tras décadas de pastoreo intensivo.

La iniciativa, llamada «Mujeres que siembran el agua», comenzó hace dos años con un vivero comunitario. Hoy mantienen 22,000 árboles vivos y han logrado que reaparezca el flujo estacional en dos arroyos del ejido.

Un pago que no es dinero

«Lo que nos pagan por cuidar los árboles es lo mismo que ganábamos destruyéndolos: 80 pesos por día. Pero ahora sabemos que estamos cuidando el agua de nuestros nietos», explica Doña Rufina Hernández, una de las impulsoras del proyecto.

El esquema de pago por servicios ambientales lo financia la Comisión Nacional Forestal. Sin embargo, el monitoreo técnico lo realiza la Asociación de Sierra Gorda, una organización civil con presencia en la región desde hace 25 años.